jueves, 20 de julio de 2023

Kathleen Fraser (Tulsa, EEUU, 1935-Emeryville, EEUU, 2019)

 

IL GATTO DELL'ETNA*. UNA HISTORIA ITALIANA

 

 
Había una naranja en una caja de naranjas.
Estaba envuelta en papel de seda
en el que había impreso un cuadrado rojo,
un árbol verde con disimuladas hojas superpuestas
e incluso flores color marfil más pequeñas
bajo un cielo así llamado cerúleo o "azzurro" o azul Francia
(aunque el cielo era el mismo)
 
Eran las siete de la tarde y el Gatto dell'Etna permanecía nervioso
en la hierba de un verde oscuro dentro del círculo negro
cuidando una naranja perfecta que se encontraba detrás de él en la hierba.
Tenía los bigotes tan tiesos como alambres.
 
Miraba con cierta preocupación, como si otro animal o una persona pudiese
aparecer de repente, alguien más grande que la quisiera y fuese por ella.
 
El Gatto dell'Etna podía oír el cuadrado rojo pensar: "Necesito más rojo".
 
Entonces una voz dijo: "Quiero esa naranja".
 
En una habitación cercana, los otros comían sus peras.
 
 
 
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* "Il Gatto dell'Etna" (gato del Etna) es una especie de gato selvático propio de Sicilia. Asimismo, es una marca siciliana de naranjas sanguinas (véase en comentarios). N. del T.
en "Il cuore: the heart. Selected Poems 1970-1995", Wesleyan University Press, Hanover, EEUU, 1997 / RSA Journal, n.º 19, 2008. Versión de Jonio González.
En la imagen, Kathleen Fraser (Tulsa, EEUU, 1935-Emeryville, EEUU, 2019) por Lois Shelton, 1977.
 
Puede ser una imagen en blanco y negro de una persona, pelo rubio y sonriendo
 
 
 

IL GATTO DELL'ETNA. AN ITALIAN STORY

 

There was an orange in the box of oranges.
It was wrapped in tissue paper
imprinted with a red square,
a black circle,
a green tree of overlapping leaves hiding
even smaller ivory blossoms
under a sky called cerulean or azzurro or French bleu
(but the same sky).
 
It was 7 o’clock in the evening and the Gatto dell’Etna stood nervously
on the dark green grass inside the black circle guarding a perfect orange
that lay before him in the grass. His whiskers were as quiet as wire.
 
He was looking slightly worried, as if another animal or a person might
suddenly appear – someone larger, who would want the orange and would
reach for it.
 
The Gatto dell’ Etna could hear the red square thinking: “I need more red.”
 
Then a voice said: “I want that orange.”
 
In a nearby room, the others ate their pears.
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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