Permaneció allá abajo, ardiente, la vida
Permaneció allá abajo, ardiente, la vida,
que quemaban en el fondo de cada viento
manos vivas, buscándome...
Permaneció la caricia que no encuentro
salvo entre dos sueños, mi infinita
sabiduría en pedazos. Y tú, palabra
que convertías la sangre en lágrimas.
Ni siquiera llevo un rostro
conmigo, ya omitido en otro rostro
como esperanza en el vino y consumido
en los encendidos silencios...
Vuelvo sola
entre dos sueños allá abajo, veo el olivo
rosado en los orcos llenos de agua y luna
del largo invierno. Vuelvo a ti que hielas
en mi delicada túnica de fuego.
***
È rimasta laggiù, calda, la vita
È rimasta laggiù, calda, la vita,
l’aria colore dei miei occhi, il tempo
che bruciavano in fondo ad ogni vento
mani vive, cercandomi...
Rimasta è la carezza che non trovo
più se non tra due sonni, l’infinita
mia sapienza in frantumi. E tu, parola
che tramutavi il sangue in lacrime.
Nemmeno porto un viso
con me, già trapassato in altro viso
come spera nel vino e consumato
negli accesi silenzi...
Torno sola
tra due sonni laggiù, vedo l’ulivo
roseo sugli orci colmi d’acqua e luna
del lungo inverno. Torno a te che geli
nella mia lieve tunica di fuoco.
Versión de Diego Colomba
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