TRES POEMAS DE LA TAREA CONTRARIA
Orfandad
En la pura soledad, di a luz a un hijo urente
que hablaba las palabras del volcán
del que todos huyen, que nadie entiende.
Ardiente, pecadora eterna,
me lancé al agua del poema constante
pero sigo flotando contra mi voluntad
en vuestro mundo a punto de nieve.
(Alejandra Pizarnik)
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Encaje
El hilo de coser de la morfina sube a los labios
como sierpe que anudase los jardines prohibidos.
Lo que se cree inexistente no precisa cancela
(pero yo sé que tú sabes lo que habría que saber)
y suenan abalorios y llaves en tu saquito
que ponen en guardia a las encajeras.
(Elsa Lasker Schüller)
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Tabas
He arrojado el periódico a los perros.
Voy a tientas por el mundo, comprando y vendiendo
el día a día sin ganancia.
Quizás yo sea el lapicero menguante
de quienes me ignoraban en su noche.
Quisiera escribir en los álamos con tinta de río.
Me aparto, reaparezco
pero no como la galerna en mi cabeza.
La paz es un juego de niños
que se te mete en los huesos.
(Blas de Otero)
Víctor M. Díez
La tarea contraria
Ediciones Liliputienses
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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