Encargo
Vayan, canciones mías, a los que se sienten solos e insatisfechos,
vayan a los que son un manojo de nervios, a los esclavizados
por las convenciones, llévenle mi desprecio por sus opresores.
Vayan como una ola gigante de agua fresca,
llévenle mi desprecio a sus opresores.
Hablen contra la opresión inconsciente,
hablen contra la tiranía de la falta de imaginación,
hablen contra los lazos.
Vayan a la burguesa que se muere de tedio,
vayan a las mujeres de los suburbios.
Vayan a las de matrimonios espantosos,
vayan a las que se les oculta el fracaso,
vayan a las emparejadas sin suerte,
vayan a las esposas compradas,
vayan a las casadas por la fuerza.
Vayan a los que tienen una lujuria delicada,
vayan a quienes sus deseos delicados se les frustran,
vayan como una plaga contra la insipidez de la vida;
vayan con el filo contra ésto,
afirmen las cuerdas sutiles,
llévenles confianza a las algas y los tentáculos del alma.
Vayan en son de amistad,
vayan con un discurso franco.
Muéstrense ávidas de descubrir nuevos males y un nuevo bien,
pronúnciense contra todas las formas de opresión.
Vayan a los que la madurez volvió embrollados,
a los que perdieron el interés.
Vayan y desafíen las opiniones,
vayan contra este lazo vegetal de la sangre.
Hablen a favor de la libre comunidad de la mente y el espíritu.
Vayan, contra todas las formas de opresión.
Traducción de Ezequiel Zaidenweg
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