Si uno escribe mortadela,
el de allá
dice que es una burrada
que Valéry nunca hubiera homologado
como si fuera un acuerdo sindical;
el de más acá
dice a mí se me ocurrió,
pero es un cultismo
o algo así, y no va;
si uno garabatea hemoglobina,
salta el cernícalo cogote torcido
y se encaja
como que no tiene poeticidad (sic)
y que viene de Catón,
consecuada y consecuente;
si uno, por ventura y aventura,
pone payunco,
aparece el barullero barthesiano
de rigor
y da por tierra ladrillos, tamales y colores;
si uno se anima a tallar algo
que sea original
(nada lo es)
para qué,
se vienen los demonios
de lava y flechas inflamadas
con curare
y las rosas de York.
Mejor le rasco el lomo
a mi perro
que es esto sabe mucho
y no las rompe.
- Inédito -
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