viernes, 8 de octubre de 2021

Fernando Pessoa (Portugal, 1888 - 1935)

 


Escribo, triste, en mi cuarto quieto,
solo, como siempre he sido,
solo como siempre seré.
Y pienso si mi voz,
tan poca cosa en apariencia,
no encarna la sustancia de miles de voces,
el hambre de decirse de miles de vidas,
la paciencia de millones de almas,
sumisas como la mía al destino cotidiano,
al sueño inútil,
a la esperanza sin vestigios.
En este momento mi corazón
palpita con más fuerza por la conciencia que tengo de que palpita.
Vivo más porque sabiéndolo es más lo que vivo.
Siento en mi persona una energía
religiosa, una especie de oración,
algo así como un clamor.
Pero la reacción contra mí se precipita desde la inteligencia…
Me veo en el cuarto piso alto de la Rua dos Douradores;
me presencio con sueño; observo,
sobre el papel medio escrito,
la vida vana sin belleza
y el cigarrillo barato que se consume
mientras lo sostengo sobre el secante viejo.
¡Aquí yo, en este cuarto piso,
interpelando a la vida!,
¡diciendo qué sienten las almas!,
¡escribiendo prosa como los genios y los
célebres!
¡Aquí yo, así!...
 
 
 
de  El libro del desasosiego - 
 
 
(Fuente: Bajo la sombra del tiempo) 

 

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