Siempre
me ha impresionado
la
costumbre de mi familia
de
besar a los muertos
de
tocar sus manos y sus pechos
ese
insano regodeo
de
andar oliendo la muerte
besando
su osamenta su mejilla
acariciando
las frentes ajadas
las
caras macilentas
mi
abuela anudando crucifijos
entre
las manos de sus hijos difuntos
fileteando
con la punta de los dedos
flores
negras en sus parietales
dibujando
un último arabesco
el
signo final la seña secreta
con
la que pasarán al otro lado
siempre
me ha impresionado
la
costumbre de mi familia
de
andar enterrando a los vivos
con
cada uno de sus muertos.
---de
Mangual
*
Me
crece perro o lobo negro dentro del pecho
con
desesperación de filo
con
desvelo de tajo que abre la herida
con
desvarío de muerte
de
zarza prendida fuego
punta
de lanza envenenando
el
delicado nervio
perro
o lobo negro me crece.
---
de Una
lluvia que
*
Su
cuerpo entero es un enjambre que se incendia
un
país sediento devastado por la fiebre y la morfina
acaricio
su mano como si al hacerlo
fuera
su corazón lo que tocara
esa
criatura tibia y palpitante recién nacida
en
cuyo pulso no cabe nada más
una
mortificada avecita apenas
la
veo libar los restos de otros mundos
vaciar
impúdicamente su osamenta sobre las sábanas
no
es una cama de hospital allí donde reposa
es
la fabulosa nave de sus secretas traslaciones
la
veo desprenderse con terquedad de ciega
de
su torturado continente
su
cuerpo entero envuelto en discretas luces
como
pequeñas flores ambarinas
flota
por toda la habitación
mientras
aquí el universo se deshace lentamente.
---
de Mangual
*
Penden
del cerezo diminutos crespones rojos
luminosas
esferas de fuego
aferradas
desde el tallo con desesperación
como
un animal que balancea
su
despavorido esqueleto en la tormenta
agitan
su frágil cuerpecito
como
pequeñas bestias prematuras a punto de caer
abren
sus delicadas manos
como
queriendo tocar el aire
como
queriendo agarrarse a él en la caída
en
el vértigo del desprendimiento
sus
manos y las mías rozan
y
en el roce puedo palpar sus corazones
cuescos
suaves cuescos leves
entregando
sus cuerpos abiertos y en racimo
a
la inminente precocidad de la cosecha.
---
de Lo que tiembla
*
Por la noche el patio se puebla de fantasmas
desde la casa puedo verlos ondular su translúcida hermosura
adornan sus cabellos con las flores henchidas del laurel
encienden sus guirnaldas de abalorios entre las plantas
puedo oír el corazón de la mandrágora
y su palpitante aleteo
el tic-tac espasmódico de su pecho
la inminencia del ahogo
un vaho como de frutos dulces
desprendido de su boca
es la asfixia que se expande
que inflama de tierra sus diminutas branquias negras
su nocturna vaina florecida
puedo verla alzarse desde su tallo
desplegar su renegrido terciopelo
buscar enardecida la superficie
conjurar el desamparo
con el cristal de sus ágiles dedos
acariciar el alma de las cosas
trajinar con los espíritus de la madrugada entre la fronda
y puedo verlos después como si nada o nunca
intrépidos veloces
esfumarse entre la niebla y la maleza
al despuntar el alba.
*
Alguien
me llama en la noche
me
nombra por mi nombre de la infancia
despierto
confundida
con
su voz zumbando en los oídos
en
el instante preciso
en
que el alma desciende a la materia
afuera
la nieve oculta el bosque
un
enjambre de luciérnagas
rompe
la oscuridad y abre el camino
me
empuja suave hasta el final
me
Ilumina tenazmente la salida.
(Fuente: Valknutr.blog)
(Fuente: Valknutr.blog)
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