jueves, 30 de agosto de 2018

Salvador Dalí


“El gran masturbador”



 
Fragmento
A pesar de la oscuridad reinante

la noche estaba en sus comienzos

en los bordes de las grandes escalinatas de ágata

donde

fatigado por la luz del día

que duraba desde la salida del sol

el gran Masturbador

su inmensa nariz apoyada sobre el piso de ónix

sus enormes párpados cerrados

la frente corroída por horribles arrugas

y el cuello hinchado por el célebre forúnculo
que bulle de hormigas
se inmoviliza
extático en ese instante del crepúsculo
todavía demasiado luminoso
mientras la membrana que recubre enteramente su boca

se endurece a lo largo de la angustiosa
de la enorme langosta aferrada
inmóvil y apretada contra ella

desde hace cuatro días y cinco noches.
Todo el amor y toda la embriaguez

del gran Masturbador

residía en los crueles ornamentos de oro falso

que recrubren sus sienes delicadas y blandas
e imitan
la forma de una corona imperial

cuyas finas hojas de acanto bronceado

se prolongan
hasta las mejillas rosadas e imberbes

y continúan sus fibras duras

hasta fundirlas
en el alabastro claro de su nuca.
en Antología de la Poesía Surrealista, 1961

Aldo Pellegrini, antologador

Originalmente en La femme visible, 1930











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