«El paseo a las montañas»
Traducción de Juan Carlos Villavicencio
«No
sé», grité sin lograr sonido, «no sé. Si no viene nadie, es que
precisamente no viene nadie. No le he hecho nada malo a nadie, nadie me
ha hecho nada, pero nadie quiere ayudarme. Absolutamente nadie. Pero
tampoco es así. Es sólo que nadie me ayuda; de lo contrario, Nadie sería
amable. Me encantaría –¿por qué no?– ir de paseo con un grupo de Nadie.
Naturalmente, a las montañas, ¿adónde si no? ¡Cómo se amontonan estos
Nadie, todos estos brazos estirados y enganchados, todos estos pies,
separados por minúsculos pasos! Se entiende, todos visten de frac.
Caminamos como sin ganas, el viento viaja por los huecos que dejamos
abiertos, entre nuestros miembros y nosotros mismos. ¡Las gargantas se
liberan en las montañas! Es un milagro que no cantemos».
1904-1905
(Fuente: Descontexto)

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