domingo, 22 de junio de 2025

John Ashbery (EEUU, 1927 - 2017)

 


Paradojas y oxímoros

 

Este poema tiene que ver con el lenguaje en un nivel muy básico.
Mira cómo te habla. Miras por la ventana
o finges inquietarte. Lo tienes pero no.
Lo extrañas y él a ti. Se extrañan mutuamente.
 
El poema está triste porque quiere ser tuyo y no es posible.
¿Qué es un nivel muy básico? Es eso y otras cosas;
pone en juego un sistema de otras cosas. ¿Juego?
Pues, en realidad, sí, pero yo considero al juego como
 
algo aún más profundo y exterior, un patrón de actitudes soñado
como en las divisiones de la gracia estos largos días de agosto
sin evidencias. De final abierto. De buenas a primeras
se esfuma entre el vapor y el parloteo de las máquinas de escribir.
 
Puesto en juego nuevamente. Creo que sólo existes
para tentarme a hacerlo, a tu nivel, y al rato ya ni estás
o el ánimo que adoptas es distinto. El poema
me dejó suavemente al lado tuyo. El poema eres tú.
/////
 
 
 

Tan sólo dar la vuelta

 

¿Qué nombre tengo para ti?
Ciertamente, no hay nombre para ti
en el sentido de que las estrellas tienen nombres
que encajan de algún modo. Tan sólo dar la vuelta,
 
para algunos, objeto de curiosidad,
pero a ti te preocupa demasiado
esa mancha secreta al fondo de tu alma,
por eso no hablas mucho, y vagar por ahí,
 
sonriéndote y sonriéndoles a otros.
Termina siendo algo solitario
pero desagradable al mismo tiempo.
Y contraproducente, porque caes de nuevo en cuenta
 
que el camino más largo es el más eficaz,
aquél que se enredaba entre las islas, y
pareciera que siempre estás viajando en círculo.
Y ahora, ya que el fin se acerca,
 
los segmentos del viaje se parten como gajos de naranja.
Tienen luz ahí adentro y misterio y comida.
Ven a verlo. No vengas por mí sino por eso.
Si aún estoy allá, ojalá que podamos encontrarnos.
/
Trad. Hernán Bravo Varela
 
 
(Fuente: Cecilia Pontorno) 
 

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