EL JOVEN DONAL
Traducida del inglés por Pedro Alcarria
Es tarde, anoche el perro hablaba de ti,
Que tú eres la solitaria ave atravesando los bosques decía;
y que quizá estarás sin compañero hasta que me encuentres.
Me diste tu palabra y me engañaste:
que estarías frente a mí donde se juntan los rebaños;
te llamé con un silbido y trescientos gritos,
y no encontré nada más que un cordero balando.
Me prometiste algo que es difícil de conseguir para ti,
una nave de oro con arboladura de plata;
doce ciudades con un mercado en cada una de ellas,
y un hermoso patio blanco junto al mar.
Me prometiste algo que no es posible,
que me darías unos guantes de piel de pez;
que me darías unos zapatos de piel de pájaro,
y un vestido de la más preciada seda de Irlanda.
Cuando voy por mi cuenta al pozo de la soledad,
me siento y repaso mis penas;
cuando contemplo el mundo y no veo a mi muchacho,
aquel que tiene una sombra ambarina en el cabello.
Fue en tal domingo que te entregué mi amor;
el domingo antes del domingo de Pascua.
Y yo de rodillas leyendo la Pasión,
y mis ojos ambos entregándote mi amor para siempre.
Mi madre me dijo que no hablara contigo, ni hoy,
ni mañana, ni en domingo;
pero eligió un mal momento para decírmelo;
fue cerrar la puerta cuando la casa ya ha sido robada.
Mi corazón está tan negro como la oscuridad de la endrina,
o el negro carbón de la fragua del herrero;
o como la suela de un zapato abandonado en blancos salones;
fuiste tú quien puso esa oscuridad sobre mi vida.
Tú me has quitado el este;
tú me has quitado el oeste;
tú me has quitado aquello que estaba ante mí y aquello que estaba tras de mí;
tú me has quitado la luna;
tú me has quitado el sol;
y grande es mi temor
¡de que me hayas quitado a Dios!
(Fuente: La Reversible)
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