Vengo
de la carretela
y el moro manco,
de la polenta
tirada sobre la tabla
no quiero figurar
en abrazos ni epitafios,
siempre odié los
cultos personales,
sea de quien sea,
el espejito y la gomina,
las botellas
y sus presentidas borrascas;
me son ajenos
los mártires
y las cosas
que arredra la muerte.
Y
hoy,
vampiro de mí
y mi sangre aguachenta,
fumo piedra viva
a propósito y despropósito,
inminente decreto.
- Inédito -
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