PALABRA DE HUMO
Las palabras que no huelan a humo no son palabras,
así tengan carne de fauno y visiones de santo.
El humo sale de la boca del anciano como una canción gris,
taciturna,
indecisa, frágil y efímera,
flor extraña e irregular que tiene un centro de fuego.
El abuelo fuma por su próximo encuentro en el bosque que alumbra,
entre el camino de tierra bermeja, vía al porvenir,
al destino del rumor o la melancolía:
el futuro de las sombras rotas, almas de hierro y ojos vacíos.
Allí la luna tiene el color del tabaco.
El humo del cigarro sube por cada árbol,
asciende al cielo para formar una nube negra
y alojarse en la memoria de los hombres cuando llueva.
(1992)
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