por eso a los poetas nos leen después de muertos,
estoy yendo al funeral de mi vecina
insistió con que le alcance mi último libro
veinte pasos tenía que caminar
levantar la mano
tocar timbre
entregarle un ejemplar
veinte miserables pasos y recibir
su sonrisa luminosa
pero algo atroz como venido a traición
se adelantó
no me dio tiempo
embistió su juventud por la espalda
como una flor que no resiste
se marchita
y cae
pensé
en dejárselo sin que me vieran
a un costado de su cuerpo ya de arcilla
pero tarde para eso el egoísmo
estallaría en las horas atrasadas de mi culpa
ni vale el material
ni da luz ni redime ni salva
doy fe de eso
por eso a los poetas nos leen después de muertos,
confinamos el corazón en una jaula
y las vanidad trama con las sombras
este juego siniestro e invisible
esta lúcida venganza.
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