Dos poemas
sobre la octava elegía de Rilke
la casa tiene ventanas al mar
para recordar el origen
el vórtice la calma las velas milenarias
los retornos que se convierten en despedidas
partidas para otros océanos
el jardín tiene pinos de Alepo y olivos
para hospedar a quien no sabe de la muerte:
insectos y aves zorros
nocturnos a veces ―inmóviles―
miran también ellos el mar
como por un resplandor misterioso
―los animales nunca miran fijamente
la muerte a los ojos―
nosotros la tenemos al lado y miopes
vemos el cielo iluminarse con fuegos
y los lugares donde
ella ciegamente llueve
la rosa veloz se deshoja
en silencio las espinas se preparan
para penetrarnos las carnes
el mar para sumergir el desorden
los abrazos mezclados con disparos a pesar de
la angustia sonada a rebato
de las cigarras en las ramas
desde los pinos vuelan
golondrinas al sur imperturbables
la plaza de las tarántulas vencidas *
tenemos otras palabras esta noche
un cuerpo musical
para vengar el tiempo
pasado sin fuegos
tenemos el alba
que golpea sobre pieles estiradas en zarabanda
furor de plata sobre los olivos
hasta el mar ―el eco
pone celosas a las grutas―
pies
para marcar golpes de amor sobre la tierra
y truenos
para disipar todos los aracnohábitos
en la plaza el aire
es trazado por espadas con los brazos
las muchachas destellan la tierra
donde bailan
vuelan los círculos de las faldas a la luna
se incendian los tambores hasta la sangre
(para desatar los perros rítmicos al unísono
se rompe el miedo)
*Es una plaza del Salento (Apulia), donde en el verano el sonido de
los tamborileros involucra a la población en un baile colectivo liberador
por noches enteras.
Versiones de Antonio Nazzaro
Abisinia Editorial,
Buenos Aires, 2023
Annamaria Ferramosca - Abisinia Editorial - Avamposto - Poetarum Silva - Italian Poetry - The Poeti - Atelier - l'EstroVerso - Il Giornalaccio - La Dimora del Tempo Sospeso
Foto: Annamaria Ferramosca/Facebook
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)


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