Brillantina de los campos
Esas noches de calor
cuando todo el mundo duerme
yo me voy hasta el costado
de la ruta para ver
cómo salen las luciérnagas.
Entrecerrando los ojos,
hago de cuenta que son
alucinaciones mías,
meras ondas cerebrales
inventadas. Yo les digo
“brillantina de los campos”.
Yo les digo “bichos fríos”.
Como hacía mucho tiempo
que no pensaba en morirme,
me dan ganas de sacarme
este traje que es la piel,
para ver como mi luz
sale a volar por su cuenta,
fosforescente y elástica:
una estrella que despunta.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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