Auspicios
Es mejor no moverse
en el largo bochorno y esas noches lánguidas,
o a lo mejor el brazo y nada más, y buscar
al tanteo una manera de sobreponerse:
va a cumplir su propósito. Vos traés
en tu estela esa brisa plateada
del sendero del bosque, una misericordia delicada,
frialdad que rodea mi tobillo como una pulserita.
Aún así, me adorno con el fuego
del día. Vos no avives las llamas
y no llames al pájaro cantor
para que apenas aletee un rato.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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