CAMALOTE Y ASÍ
no tengo, no logré ese andar
de camalote que decís.
Ojalá, qué se yo. Relajado,
yendo: el río,
su cinta acompañando el tiempo
con la mirada larga. Creo
tengo más bien un andar
vacío, pelotudo, de niño
grande que quiere llorar
y no sabe
que no recibió ningún color
en el reparto o tomó
veneno de rata y espera,
distraído, que se sienta
en cualquier lado, con mirada
de vaca a escuchar tu viento, tu llanto
con eco de patio y diminuto cielo.
Capaz sea más fácil sin metáforas, te dije.
Perdoname eso.
Perdoname todo.
(Fuente: Daniel Rafalovich)
No hay comentarios:
Publicar un comentario