martes, 16 de mayo de 2023

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

ese día de mayo,
el primero tal vez
"estúpidos e imberbes"
chirriaba la plaza
como gajos de naranja
en sartén
pero que eran de un culo
escarnecido
que nunca se remontaría
en la tarde luminosa
estuve y no estuve
con arma larga
y arma corta
estuve
perceptible
temeroso
sobre los techos de la catedral
había un terror instigado
los que se marchaban mascullando
el empate
gruñendo la retirada
y el robo de la historia
y lo que creían tener las llaves
y otro empate
y en todo empate
siempre hay un perdedor
pero
se abría un vacío
como de agua
que cae de un balcón
y el diluvio no afloja
y las consignas
ese burdo remiendo
para tontos
y la ropa que pronto
sería hilachas
botones saltados
y más cuajarones
en esa ventana
que turbaría mañana
en que la visión tentadora
y los vanos goces de la tierra
las debilidades naturales
y el sol inmaterial
entrelazaban el peso de los hierros
con las patas espesas del alquitrán
y allá
la ligadura
las dentelladas
la seducción
de los soberbios
el pretendido arrebato
los perros que se destrozaban
entre sí
y la luz bermeja
ganando lugar definitivo
mientras
el rey y su séquito
tan voraz y sólido
eso esperaban
perro canijo y destrozado
es perro rendido
y fácil
de mandar a la cucha
y los súbditos
iracundos
pero no tan voraces
afilaban dagas y balances
y perón se moría
inminente
entre sordos
boleado
contra la desesperación
y las urgencias
 
esto apenas
un recuerdo
y no palabra caliente
no texto completo
no polémica
no excomunión
no aquella tumba
donde pululaban
vivos tan muertos
que no alcanzaron
martes y jueves

- Inédito-

 

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