martes, 16 de mayo de 2023

Eugenia Cabral (Córdoba, Argentina, 1954)

 

LA VOZ HERRUMBROSA

 
 
Sobre la tierra del patio,
mañanas como países condensados en racimos:
pequeñas naciones verdes y floridas,
minúsculas pampas de tréboles
y –en la habitación trasera-
el jardín zoológico de mis gatos,
jilgueros nerviosos y perros adoptivos.
Todo el mundo de la infancia converge
hasta que la sed nos doblega la espalda
y el sueño (boxeador experto) nos cubre la boca
con una toalla deshilachada,
que apaga un tanto la sed de estar solos.
 
Tantas veces has creído
que no volverías a ver la luz del día,
que no remontarías la punta de tu dedo
fuera del borde de la ventana
y, ahora, como si nadie te mirase,
encuentras –demorados en el patio-
la brevedad de la tarde, el cansancio
y la huella de salitre que ha calado las paredes.
Sin embargo, no es coherente,
¡si estás muy lejos del mar,
de los salitrales, de toda salina!
¿De qué manera el salobral
podría carcomer los revoques de tu casa,
las punteras de tus zapatos?
 
Mas, aunque dudes, ahí estás,
comprobando la improbable huella,
el salivazo despiadado
de una sal que no escogiste.
 
 
 

TOP SECRET
 

Me perturban esos hombres con aspecto de poderosos que se apartan para permitirme entrar en el ascensor. Usan traje, discreto perfume, reloj de marca.
 
Me perturban. Son como reloj de arena. Sólo hay que ponerlos patas para arriba y reiteran exactamente su caída en el tiempo. Cómo harán para ser tan exactos.
 
Me perturban esos hombres. En sus maletines, parecieran llevar un expediente donde constan todos mis secretos.
 
 
(Fuente: Meta Poesía)

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