viernes, 8 de agosto de 2025

Ángel Ferrero Machado (Paraná)

 

 

OLORES

 

Detrás de fachadas blancas,
de lajas y troncos de cabaña
cuecen platillos variados y aromas incontables.
He visto pensiones
que asemejan depósitos de soledades.
He visto mansiones que no entiendo
como no han secado las flores de sus parques
de tanto y tanto odio disfrazado
en buenos modales y erudiciones.
 
Yo ando,
de vagabundo en mi pequeño mundo olisqueando
aquí un hueso semi-pútrido,
allí una bolsa de deshechos
y he afilado tanto mi olfato
que huelo generaciones enteras de vergüenzas.
 
Huelo tempestades no siempre a tiempo,
huelo con esta nariz que hace sufrir mi alma.
He visto fantasmas,
he olido su dolor de purgas extendidas.
Mi hocico es un arma,
un muro, un boomerang de roca ígnea.
 
He visto en simples casas de sencillas gentes
colores claros y olor rico de polenta.
He visto en otras también, ogros malignos
y olido chicharrones de lujuria doliente.
He olido alcohol en demasía,
sobacos y mordiscos fermentados.
 
Por eso ando por el mundo girando en redondo.
Ando buscando el olor justo, en un ladrillo,
en un mantel, en una sábana recién tendida,
en el velador que da luz clara e ilumine
una sonrisa ancha sin preguntas,
ni respuestas rebuscadas,
ni mentiras, ni sombras,
ni sombreros ocultos abajo de la cama.
 
Ando, digamos hace más de una vida
vagando entre diluvios y calores que apestan ,
entre mis propias culpas ,mis finitudes,
mis buenas intenciones que no alcanzan y la de otros.
 
Pero siempre como un sabueso frustrado huelo
y hasta me miento a mí mismo lo que he olido.
Y vuelvo a prometerme y... a incumplir mi promesa.

 

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