«Manifiesto del señor Antipirina»
Traducción de Huberto Haltter
DADÁ
es nuestra intensidad: que erige las bayonetas sin consecuencia la
cabeza sumatral del bebé alemán; DADÁ es la vida sin pantuflas ni
paralelos; que está en contra y a favor de la unidad y decididamente
contra el futuro; sabemos sensatamente que nuestros cerebros se
convertirán en cojines blancuzcos, que nuestro antidogmatismo es tan
exclusivista como el funcionario y que no somos libres y gritamos
libertad; necesidad severa sin disciplina ni moral y escupamos sobre la
humanidad.
DADÁ
permanece dentro del marco de las debilidades europeas, es una
cochinada como todas, pero de ahora en adelante queremos zurrarnos en
diversos colores para ornar el jardín zoológico del arte de todas las
banderas de los consulados.
Nosotros
somos directores de circo y chiflamos entre los vientos de las ferias,
por entre los conventos, prostituciones, teatros, realidades,
sentimientos, restaurantes, uy, jojo, bang, bang.
Nosotros
declaramos que el automóvil es un sentimiento que nos ha mimado más de
lo suficiente en las lentitudes de sus abstracciones, como los
transatlánticos, los ruidos y las ideas. Sin embargo, nosotros
exteriorizamos la facilidad, buscamos la esencia central y nos sentimos
contentos si podemos ocultarla; no queremos contar las ventanas de la
élite maravillosa, pues DADÁ no existe para nadie y queremos que todo el
mundo entienda eso. Es ahí, se los aseguro, donde está el balcón de
Dadá. Desde donde uno puede oír las marchas militares y descender
cortando el aire como un serafín en un baño popular, para mear y
comprender la parábola.
DADÁ no es locura, ni sabiduría, ni ironía, mírame, gentil burgués.
El
arte era un juego color de avellana, los niños armaban las palabras que
tienen repique al final, luego lloraban y gritaban la estrofa, y le
ponían las botitas de las muñecas, y la estrofa se volvió reina para
morir un poco y la reina se convirtió en ballena y los niños corrían y
se quedaron sin cena.
Y luego vinieron los grandes embajadores del sentimiento, quienes exclamaron históricamente a coro:
Psicología Psicología jiji
Ciencia Ciencia Ciencia
Viva Francia
No somos naïf
Somos sucesivos
Somos exclusivos
No somos simples
y sabemos bien discutir de la inteligencia.
Pero
Nosotros, DADÁ, no compartimos su opinión, pues el arte no es cosa
seria, se los aseguro, y si mostramos el crimen para doctamente decir
ventilador, es para halagarles, queridos oyentes, los amo tanto, se los
aseguro, los adoro.
1916
(Fuente: Descontexto)

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