SALMO
Nadie nos volverá a moldear de tierra y arcilla,
nadie hablará de nuestro polvo.
Nadie.
Una nada
fuimos, somos, seguiremos
siendo, florecientes:
la nada-, la
rosa de nadie.
Con
el pistilo de alma pura,
con el estambre de yermo cielo,
con la roja corola
de púrpura palabra que cantábamos
sobre, oh, sobre
la espina.
.....
por Renato Sandoval Bacigalupo
(Fuente; Ricardo Ruiz, vía Daniel Freidemberg)
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