Árbol de la centuria -Memoria del tiempo-
IX
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
Conocí pájaros que el sonido de su vuelo
es como un átomo del trueno.
Atrapé un pájaro con el sol
y la luna adornando su plumaje
luego de verle pavonearse en una playa
del afluente surtidor del hábitat de peces mazorca
y otro nombre sonoro pez guabina;
como acontecimiento milagroso del agua.
Soltaré este pájaro de pico de fuego,
soltaré este pájaro de alas transparentes
y garras enmohecidas por el tiempo.
Soltaré este pájaro subconsciente
¡Y ahí va! ¡Volando en el vacío!
XVI
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
El idioma del bosque sigue enumerando
su memoria vegetal en la espesura
dice del gaspadillo, del choibá
y del gürre como hierros vegetales.
Dicel del árbol vaca, de los bejucos acueductos.
Dice las hierbas, los arbustos
y los árboles medicinales,
del caraño para sacar el pasmo
de los chuzones en las plantas de los pies
de los hombres del campo entre la maraña de la selva
y del yarumo como árbol de fuego.
XV
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
Sus hojas dispersas en el suelo haciendo el humus,
grita en sus hojas el árbol de los abecedarios
de los números y de los signos matemáticos.
Habla de los bosques de pino, de los cipreses
Y de los chopos más allá de los equinoccios.
El árbol de la centuria empieza a innovar
su vestidura de lentejuelas descoloridas.
El ave del árbol de la centuria glosa rumores de viento
con el vibratorio tic de sus alas
como un preludio del vuelo.
XVIII
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
Agua naciente de las vertientes
raíces del árbol de la centuria.
Allí la señal de la sal oxigenada de vientos solares
que han batido el corazón de las aguas;
allí donde los hombres
transpiran la sal de las aguas internas
que circula por sus corazones gravitacionales;
sal de las rocas cubiertas
por las raíces del árbol de la centuria.
XX
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
El árbol de la centuria
ha vivido cada una de las vicisitudes del tiempo:
los colmillos y garras del perro
entre sus combas para atrapar la caza,
las arañadas del oso y de la pantera,
el taladro del pájaro carpintero,
el machetazo del cazador y la herida del hachero.
En sus combas acunó a la danta en su reposo,
a la gallineta viajera en pos
de sus musarañas alimenticias.
-Pródigo ha sido el árbol de la centuria-.
XXXI
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
Tierras del Darién donde Abibe besa el golfo
ámbito de las nutrias que el katío le dio su nombre
hasta llegar al nudo de Paramillo donde anidan las nubes de donde se descuelgan hacia las vegas de Urabá.
Allí donde los cantos primigenios de los pájaros y del hombre
de la danta, del manatí, del oso congo
y del oso de cola e´ caballo donde el manao y el saíno
quebrantaban las castañas del choibá.
Tierra de antá, de la raicilla y de la balata.
De los totumos y del cacao.
Tierra prodigiosa donde florecieron
los árboles gigantes y centenarios.
Memoria de los círculos del tiempo.
XLVII
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
Vigor de origen sustancial brotando de la tierra,
alimento primario del oso congo y de la danta.
Blancura brillante de tus corozos de antá,
palma de la tagua para los bohíos ancestrales
de las riveras de los ríos que nutren el golfo del Darien
fuente originaria de una economía atractiva,
solución para combatir el plástico en los mares.
Taguales silvestres de economías extractivas
de colones que arrastraron sus penurias
hasta domar los infortunios.
L
Palabras fluyentes del libro de la tierra.
Árbol de la centuria, testimonio del bosque
del más antiguo grito de la tierra.
A la fronda del guayabo gira un universo:
flores que sonríen en las mañanas,
sonrisas de gotas de agua brillando al sol,
aletean las abejas y allí el colibrí
vibración entre sus hojas.
Medran el grillo y el pájaro buscador.
¡Cómo ríe el fruto maduro lleno de picotazos!
Allí la garza en su pausa o el ave necrófaga
de círculos y espirales de milenarios vuelos,
la lagartija que salta y el grajo usurpador,
la oruga crisálida y la mariposa.
Bajo su sombra incluyente me columpio;
sus frutos en el suelo y llega el buey,
y llegan el asno y las hormigas.
¡Convocante y gran amigo es el guayabo!
Árbol de la centuria. La Estrella (Ant.) Manchas de Jaguar Editores. 2024. Págs. 20, 25, 27, 29, 31, 42, 59, 63.
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