Coliseo
y una tropa de cacería
igualmente despreciable. Sombras de sal
disputándose los cuerpos.
La primera pena de una tierra es el himno,
los votos de redención,
la sonrisa común innecesaria.
Yo amanezco hacia adentro diariamente,
avanzo diariamente hacia una cita privada y sin encanto,
hacia un eco desprovisto de un origen.
(Fuente: Gerardo Gambolini, facebook)
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