. 34 .
Anaximandro,
el tocayo de su par
de Clazómenas hiperbórea,
afanoso,
resto o ritmo de lo empírico
ficticio;
éste,
entonces,
aguaitador inofensivo,
éste, desde ya,
es A y no es A
bajo engaño
o flauta mortuoria,
es y sí es
es apenas predicado,
indicio de las vías aclamadas
tal presocráticas,
dejó la penumbra
en unidad y devenir
de rodillas
y sin fama
o lingüístico flujo
augurado en las redes
del tarot délfico,
en afán de sistema
y rasgo común
sublevado
a la canalla pueblerina,
sin recursos
ni ensayo,
sin materia
ni proporciones,
tras un terremoto
de escala 9,5 Richter
horror vacui,
insaciable entraña
que una mujer despechada
pregonaba y pechaba,
y se dio rico revoltijo
y punto de partida:
nada nace ni perece,
sólo es decantación
programada de elementos.
- Inédito -
De "La gracia roma"
En preparación.
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