
DOS POEMAS
Me preparé para este juicio
como para un robo,
imaginé las preguntas y las respuestas
acostada en el catre duro:
—Diga su verdadero nombre.
—Sofía Bluwstein.
—¿Puede jurar sobre la Biblia?
—No, señor juez, soy judía.
—¿Acepta tener un abogado?
—Una mujer puede defender su honor sola.
—Diga su edad.
—Eso no se le pregunta a una dama.
¿Admite que en San Petersburgo intentó formar
una organización clandestina de ladrones?
—Lo hice. Y la organización existirá mientras exista Rusia.
Damas y caballeros,
soy hija, soy huérfana,
soy mujer, soy viuda,
y aunque me obliguen a decir
el nombre que me dieron al nacer,
moriré como Soñka, manos de oro.
¿Pero quién es este hombre que me indaga
mientras yo, como una asesina,
estoy con las manos esposadas
y tras las rejas?
Díganme, señoras y señores,
¿ante qué ley debo arrodillarme
si todas fueron escritas por los hombres?
*****
Damas y caballeros,
mis padres me llamaron Sofía
pero ustedes me conocieron
como Soñka, manos de oro.
No es por la elegancia
de mis dedos
ni por la manera
en que toco el piano,
como mi madre difunta,
sino porque soy virtuosa
en el arte de robar.
La música es hermosa
y acompaña muy bien
la hora del té,
pero yo elegí
quitarles la porcelana
a los poderosos,
esa porción de sus herencias
ya no irá para sus hijos.
Ellos no saben
lo que es ganarse la vida
con esfuerzo.
*****
En "Soñka, manos de oro", La Bella Varsovia, 2022
(Fuente: Tema: Poesía)
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