ABSOLUCIÓN
No nos dejaron ni una migaja
Ni una brizna siquiera de la noche.
Todos la recorrimos toda
Llamar a la puerta de las constelaciones
Con la luz gimiendo en lo débil de la sangre,
Como vaso de vino fuerte,
Como cepillo de crin que nos escuece.
Atrás
Quedó el tiempo de la noche.
Las horas que se esconden,
El espejo que se quiebra de golpe.
Hubo que asumirlo todo.
Hubo que dejar que nos dejaran.
En nosotros, de pronto,
La luz descubrió, entero,
Un cielo de fuego y veredicto.
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de "Pruebas al canto" (1955), en "Caravelle. Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Breslien", n.º 100, 2013. La imagen: Eduardo Jonquières (Buenos Aires, Argentina, 1918-2000), autorretrato (detalle), 1939.
(Fuente: Jonio González)
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