viernes, 14 de febrero de 2025

Audre Lorde (Harlem, Nueva York, 1934 - Islas Vírgenes, 1992)

 


Canción del movimiento




He estudiado los apretados rizos de tu nuca   
alejándose de mí
más allá de la ira o el fracaso
tu rostro en las escuelas vespertinas del deseo
en las mañanas de deseo y madurez
siempre nos despedíamos
en la sangre en el hueso sobre el café
antes de correr hacia ascensores que iban
en direcciones opuestas
sin despedidas.

No me recuerdes como puente ni como techo   
como hacedor de leyendas
ni como una escotilla
a ese mundo
donde los clérigos en blanco y negro
cuelgan del borde de la belleza en ascensores a las cinco en punto   
moviendo los hombros para evitar otra carne   
y ahora
hay alguien que habla por ellos   
alejándose de mí hacia mañanas   
mañanas de deseo y madurez
tu adiós es una promesa del relámpago   
en la mano del último ángel
inoportuno y alerta
las arenas se han acabado contra nosotros   
nos recompensaron con viajes
lejos el uno del otro
hacia el deseo
hacia mañanas solitarias
donde la excusa y la resistencia se mezclan   
concibiendo la decisión.
No me recuerdes
como un desastre
ni como una guardiana de secretos
soy una compañera de viaje en los vagones jaula
observandote
te mueves lentamente fuera de mi cama   
diciendo que no podemos perder el tiempo
sólo en nosotros mismos.

(Versión de Nicolás López-Pérez)

~

Movement Song



I have studied the tight curls on the back of your neck   
moving away from me
beyond anger or failure
your face in the evening schools of longing
through mornings of wish and ripen
we were always saying goodbye
in the blood in the bone over coffee
before dashing for elevators going
in opposite directions
without goodbyes.

Do not remember me as a bridge nor a roof   
as the maker of legends
nor as a trap
door to that world
where black and white clericals
hang on the edge of beauty in five oclock elevators   
twitching their shoulders to avoid other flesh   
and now
there is someone to speak for them   
moving away from me into tomorrows   
morning of wish and ripen
your goodbye is a promise of lightning   
in the last angels hand
unwelcome and warning
the sands have run out against us   
we were rewarded by journeys
away from each other
into desire
into mornings alone
where excuse and endurance mingle   
conceiving decision.
Do not remember me
as disaster
nor as the keeper of secrets
I am a fellow rider in the cattle cars
watching
you move slowly out of my bed   
saying we cannot waste time
only ourselves.
 
 
(Fuente: La comparecencia infinita)


 

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