domingo, 19 de enero de 2025

Mirko Lauer (Checoeslovaquia, 1947 / Perú)

 Puede ser una imagen de 3 personas y la catedral de Guadalajara

 

LEIT MOTIV: ¡OH GRAN CIUDAD DE LIMA! 

 


Y todo tiene que ver con todo: el débil
Con su debilidad y el fuerte con su propia fuerza
Responderán y darán explicaciones.
Y ojos atormentados de los sedentarios,
ojos atormentados de los propietarios,
y un son de mimbral crepitando bajo nuestros hogares,
olor de carburo ardiendo en silencio bajo vuestros cuerpos.
¿Es éste es el año del Señor?
Una mujer flagelada por el diablo es vuestra patrona
buscando entre el huerto las más purulentas espinas:
los conquistadores una vez más llegando en sus barcos, hasta la
Plaza de Armas;
una víspera solemne, un justo castigo,
el mar avanza y los montes se retiran al paso de las aguas.
Es el Anno Domini de mil quinientos no sé cuántos:
Lluvia tardía de dioses y leyendas.
Pero seguramente ese no era el año del Señor 1968,
y veía cosas esa pobre masoquista
sumida en religión y oscuridad
y nuestra extraña nostalgia por el pasado,
nuestro desajuste de los sentimientos con la realidad
en esta ciudad que es un refugio de la nigromancia,
donde un débil murmullo comunica lo justo con lo injusto .
Pero mi cuidad prospera bajo el ala extendida de los gallinazos,
y todo tiene que ver con todo: el ciego
con la oscuridad y el tonto con la certeza,
y esta ciudad responderá seguramente por sus apocalípticas bestias:
del 1808 al 1824 Guerras de la Burguesía, 1825
reparto de la tierra con sus hombres y sus animales,
en el intermedio
-negra ciudad refugio del oscurantismo-
no hay año memorable
en que admirar las calles, buscar un reflejo de los tiempos.
Y sólo el olor enervante de las cerverías,
los pútridos aromas del incienso trepando hacia los altos ventanales
y un viejo demiurgo paciendo un rebaño de liendres en el Hotel Comercio:
Martín Adán.
Más la ciudad prefiere el dolor sumiso a la rebeldía,
antes que a un hombre vivo tomaremos a un muerto
y pasaremos en oro la exacta cifra matemática de sus genitales.
Entonces seguramente éste es el año del señor
Pero los sonidos de este tiempo son un rumor de tráfico
y nada exaltado,
nada movido por la experiencia anterior,
el sordo bullicio del ave de granito de los comerciantes,
los tratantes y conferenciantes.
Ellos guardan nuestra paz:
los débiles han cubierto una vez más la ciudad de vomitoriums,
los débiles y los fuertes han respetado una vez más
sus guaridas y sus palacetes,
y la ciudad se aburre.
¿Y para quien nace la luna como un espejo en que reconocerse?
¿Para quién hay mes a mes hermosas piernas desnudas sobre los calendarios?
¿Para quién se pintan escenas ficticias de felicidad entre los arrabales?
¡Ah ojos reptantes!
Los días se cuentan en el ábaco desaforado de los mercaderes,
y por dinero más de un rostro a enrojecido de vergüenza;
y hombres ancianos han dejado de ser sabios
por error en los negocios
o malas inversiones.
¿Y seguirá batiendo en la noche un tambor para los descampados?
¿Y seguirá oyéndose lejano un clamor de murmullos que son detenidos
por una cachetada?
¿Pero seguirán oyéndose ruidos menudos entre la distancia?
Cuídate de los rebeldes obstinados:
Allí están las verdaderas predicciones.
 
 
(Fuente: Lab De Poesía)

 

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