jueves, 11 de mayo de 2023

Juan José Rodinás (Ecuador, 1979)

 

Ábrelo: allí dentro hay más. Ahí están. ¡Hay muchísimos!
(¿Quién escribe mientras le ponen una bolsa de papel en la cabeza?)
 
Por favor, toma esta manivela y un carrete a tracción para recoger el hilo imaginario. 
 
El poema debe ser algo semejante a ese hilo. 
 
O quizás es la cuerda de un montacargas en una bodega de alimentos.
¿Sabes que quizás esta línea es una lengua equivocada
 
y la recitación de un pajarito de estaño?
No sé, o puede ser un mar sostenido en un plato de sopa:
en un documental de la BBC, vi que una tortuga se ahogó 
 
con una bolsa plástica en su garganta: creyó que era una medusa deliciosa. 
 
¿Ella se confundió o nosotros la confundimos? La transparencia miente.
Quizás fue una bolsa de compras que yo dejé en un basurero de hospital
cuando fui a atenderme. No es sorpresa que el humano es brillante 
 
creando desperdicios. Una palabra ilógica es lo único que salva al hombre
que es un agujero. Un cerebro triste de extremidades torpes 
 
está acostumbrado a lanzar cosas que no puede recoger.
No es una máquina, claro, pero algunas frases son basura que la mente recicla
y tenemos una foto vagamente mental. Una muchacha
 
de ojos grandes que mira la ventana y observa los camiones que pasan.
O un pájaro nébula: los tesoros auténticos siempre son invisibles.
Lo siento, realidad, por mentir aquí, ave materia purísima, ficción 
 
con olor a fosa séptica o flores de lavanda. No todo es un hilo interminable
que empieza a aparecer en Quito y atrae periodistas e influencers
 
que llegan con sus cámaras y lentes y micrófonos.
Hay palabras de amor escritas sobre espejos de baño y cuadernillos de estudiante.
Hay palabras de amor selladas en un agua siamesa, 
 
en candados que adornan algún puente. 
 
Nunca escribí algo por lo que alguien pueda salvar su corazón o su cabeza
de las garras de la abstracto, pero ¡aquí está! Escríbelo tú, 
 
con amor, para que dure. Escríbelo con amor para que muera lento: 
 
mi paradoja es lo que no tienes en la mano
y lo que tienes en la mano porque te tiene en la mano y no te tiene. 
 
Una tortuga muerta solo vale la pena cuando se ahoga con todo el peso del mar:
 
lienzo de agua cosido por la mano, mano cosida por una mano de agua:
esa pregunta es un hilo infinito. ¿en qué palabras vale la pena morir?
 
¿en qué palabras el corazón no es un robot exhausto?
 
Talla y tala los lagares. Un Prometeo alado alaba los porqués.

 

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