El ojo nada ve.
No escarcha, no escucha,
no hierve, no salpica
no hermana comercio,
llora de palabra empeñada
a conveniencia y quemazón.
No toca el piano,
no sirve para aliviar
los hongos de los pies,
apenas táctil,
ni siquiera sagaz.
Sus propiedades:
paraíso y dedal.
Glóbulo,
mero apéndice vedado,
cabalga como parte de la cara,
sin cascos ni riendas,
apretujado entre pelos
y lagañas,
perentorio y ufano,
soporta lentes y dioptrías,
horrores y errores,
malversaciones y espejismos.
Anda a los tumbos ,
puro alboroto y dudas,
no sabe del puñal
que viene por dentro,
a campo traviesa,
órbito feroz.
Al voleo y uñazo,
bisiesto para la advertencia.
Revoloteado.
I did no do it.
- Inédito -
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