ODA A VAN GOGH
Tu evangelio color de altura de hombre.
Castigarse a sí mismo,
pegarse en la cabeza,
golpear paredes
para ver si del muro espeso y frío
puede salir la aurora.
Tu empeño de romper señales,
de hacer que reacciones en cadena
metieran en tubos colores alaridos
y volaran al aire de las telas
paisajes en llamas.
Tu cartilla de hombre primitivo
señalaba rebelde la lección.
Vergüenza para el púlpito
que mide con un metro la longitud del hombre,
de la blasfemia,
de la justicia,
de Cristo
y del amor.
Vergüenza para el girasol
que no rueda encendido como un astro,
para todo lo que tiene careta
tapándonos el hueso de la vida.
Tus pinceles pintaban la fiebre de los hombres,
la curva dolorosa de tu Monte de Olivos,
campos epilépticos huyendo de la nieve,
la antorcha del ciprés.
El monte de los cuervos manchando el azul
te embriaga el sol.
Tocaste la fiebre de tu oreja,
el ojo que escuchaba el lejano rumor de los incendios,
la luna de tu oreja entre las nubes de las minas.
Cortaste tu oreja y te quedó en las manos
la gota del crepúsculo.
Del libro LIBRO DE LAS ODAS. POESÍA COMPLETA (1943-1997)
T II LIBROS DEL PENSAR/ LIBROS DE VIDA.
Edición, introducción y notas de ANTONIO VIUDAS CAMARASA (Albaceas del espíritu de M. Pacheco).
EDITORA REGIONAL DE EXTREMADURA, MÉRIDA (BADAJOZ) 1999.
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