sábado, 11 de julio de 2020

Margarita Roncarolo (Córdoba, 1950 - 2020)




POR LAS GRANDES PRADERAS DE MANITÚ

I
Mira que
he visto salas de terapia intensiva
pero en una me he visto yo
supongo que era de noche
me he visto donde me tenía que ver
en una cama alta con barrotes a los lados
y he visto a la enfermera jefe
Gran Toro Sentado
bailando una danza guerrera
con plumas en la cabeza
dando alaridos
trazaba círculos entre las tiendas
(las tiendas estaban separadas por mamparas blancas)
y yo la veía desde arriba
desde lo alto del acantilado
a la enfermera jefe
Gran Toro Sentado
bailando la Danza de los Espíritus

y yo la he visto
la espalda con las flechas y el carcaj
cantar y ulular
en la espesura
arrastrando los pies

hay una niebla tenue y espectral
la veo desde arriba
en el fondo un rebaño de búfalos
y yo la veo
óyeme, soy pequeña y débil
en la oscuridad del bosque
¡oh Gran Toro Sentado!

y la cosa funcionaba.



II
Más tarde, al otro día
ha aparecido -en la misma sala-
un pajarito parado sobre el tubo de la luz.

He dudado

el sol de frente encandilaba y los búfalos del fondo habían arrancado en estampida la niebla se había disipado pero ahora era el polvo el que no quería bajar

pero al fin he preguntado

(a otra enfermera, ésta tiene el rostro colorado y manos de campesina)

con fervor le he preguntado:

¡oh Tomahawk Rojo!

si eso, ahí, por supuesto, el pajarito
en la primera roca
en línea recta con nuestros ojos
al costado de la caída de agua
un poco al norte del Río Bravo

es águila o cuervo Ud. sabrá ¡oh Tomahawk Rojo! la una anuncia victoria el otro sólo carroña

y la he visto
he visto torcérsele el cuello
para torcer el gesto
que no se note
que yo no vea
que no la arrastre

al precipicio
en el que podrá rodar.



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