jueves, 13 de noviembre de 2025

Julio de la Vega (Puerto Suárez, Santa Cruz, Bolivia, 4 marzo 1924–La Paz, 11 noviembre 2010)

 

 

 


 

 

TEMPORADA DE LÍQUENES 

 

Mancomunada soledad que nos arrastra
a paraísos de la noche.
Tengo un camino hecho de verde,
una labor que amo:
la de ir cortando horas
como si fueran ramas en el jardín del tiempo;
para llegar al gran racimo,
a construir el árbol,
la rosa siempre igual y siempre nueva,
instante del encuentro.
Hay un divino impulso,
un trampolín a las estrellas,
una soga de fibras
que me arrastra vibrando porque está hecha de música,
que me lleva a tu cuerpo y me suelda a tu alma. 
 
Nos encontramos como cayendo de la noche,
como aerolitos comprendidos encontrando su órbita;
y penetramos en el insomnio,
a las dulces cabañas construidas con miradas,
con latidos guardados,
con aguas ancestrales.
Después el ritmo crece en un compás de anhelos,
de balanceo de cañas,
de ondulación de tigres;
y subo a ti y te lleno como el mar a la playa,
y penetro en tu vida,
allí donde tu sangre limita con el mundo.
Nos tocamos el alma en el abrazo cósmico
cuando estallan campanas.
Entonces, tu jadeo de gacela corriendo
siembra de flores blancas nuestro nido de auroras,
y el rocío del sexo quiere pintarte verde,
y quiero ser eterno,
erguida flor sin muerte.
Después nos llena un canto,
una canción de cuna
y un hada de ternura viene a cerrar tus ojos
y a besarte en silencio,
y a mí me invade un aire de paz en el crepúsculo
y me veo una lágrima. 
 
Después me voy de ti,
¡al horror,
a la noche,
a mi cadena sola!
Y espero el nuevo día porque tú estás en él,
en su rueda precisa;
te veo con el sol y voy a ti en el viento,
a la hora de la estrella. 
 
Temporada de líquenes con raíces en mi vida,
¡prolonga tus jardines hasta el fin de mis días! 
 
 
Temporada de líquenes (1960)
En: Pedro Shimose
Poetas del Oriente boliviano. Antología (2011)
Santa Cruz de la Sierra: Fondo Editorial Municipal, 2011, pp. 38-39
 

(Fuente: Óscar Limache) 

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