lunes, 10 de noviembre de 2025

Jorge Enrique Ramponi (Mendoza, Argentina, 1907 - 1977)

 

 


Piedra infinita (Fragmento)

 

Corazón de la piedra que no llora ni pregunta nunca,
forrado en soledad,
en su amarga vertiente de silencio,
penitente sin rodilla ni sangre
como esclavo girasol aborigen.
 
Oh satélite ciego del tiempo perpetuo.
Un meridiano estéril, desde el polo del ídolo,
propaga su terrible fase de escarcha,
imanta su destello verdugo.
 
La sangre apura su vejamen,
consuela su burbuja herida en el párpado,
se arrulla entre sus propias efímeras de fiebre y polvo.
 
Y cantaría de amor, aún, hasta arrullar el sílice,
hasta que cambie al menos la forma del suplicio.
Nivel a pulso suyo la piedra en hondo vuelo ardiente,
a oscuro rigor de alas de sangre, el canto.
 
 
/

PRESENTIMIENTO: 

 
¡albricias!
pájaro
golondrina.
 
Se hará, se hará
la fiesta
solar
de su presencia.
 
La Esperanza,
en los ojos
de par en par
de gozo.
 
(Espejos de los sueños:
calidoscopio fácil
donde la dicha juega
claro ajedrez de imágenes.)
 
Se hará, se hará
la fiesta
solar
de su presencia.
 
Este vellón
de sílabas
se estremece
de vísperas.
 
Me asisten las palabras
más cóncavas de súplicas...
 
Corazón: su setiembre
te hará almendro de músicas.
 
 
 
Del libro COLORES DE JÚBILO (editado para la Biblioteca Almafuerte, Mendoza, 1933)
 
(Fuente: Cecilia Pontorno) 
 

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