Las cosas
que quiero
envejecen
sin que yo pueda
gozar
las retuerzo
como perdurables
y por alguna razón
que las penetra,
materia son,
cálculo y riqueza son,
y nada son
y nada soy.
Afanosamente
hospedan
amargura,
sensualidad
y superficies falaces;
progresivamente
se tornan invisibles
y visibles,
reconstruido el rubor
con que se mira
esas apariencias
de acero,
madera,
piedra,
polvo de arroz
y santos óleos.
Fantasmas amarillos
en lenta extinción.
- Inédito -
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