HALCONES
en el aire, parecen remecidos
a demasiada altura en el viento ascendente
para el apego terrenal de nuestro mundo
pero la sensación compartimos con ellos
que la estación nos trae, de todo
lo que la luz creciente promete exigir de
la obstinación de marzo. Son pareja
como los de su especie, y sus chillidos
son chillidos de amante, y aunque no
podemos descifrar lo que se dicen,
cautivos del llamado vamos tras de su vuelo
y subimos adonde no es dable ir por el aire
altísimo que cambia, aspirando lo dulce
de nuestro propio exceso, hasta ser sus afines
por ámbitos que nunca pensamos penetrar
con alas competentes en zonas tan remotas del deseo.
.....
por Manuel J. Santayana
(Fuente: Daniel Freidemberg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario