LA CERILLA
Un cuerpo vivo, con sus gestos,
su exaltación, su breve historia.
Los gases que emanaban de ella,
le daban alas y ropa, un cuerpo mismo:
una forma en movimiento,
conmovedora.
Sucedió rápido.
Sólo la cabeza tiene el poder de arder, al contacto con una realidad dura,
-- y entonces se oye algo como un pistoletazo de arranque,
pero, desde que ella ha prendido,
la llama
--en línea recta, rápidamente y con la vela inclinada como un barco de carreras–
recorre el pedacito de madera,
que apenas ha cambiado de rumbo
la deja finalmente
tan negra como un cura.
.....
por Adam Gai
(Fuente: Daniel Freidemberg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario