RÉQUIEM Y EXALTACIÓN (frag. V)
II
DIÁLOGO ENTRE HÖLDERLIN Y LA CLASE OBRERA
Para un criado ser feliz significa estar aletargado. ¡Ser feliz! Cuando me habláis de ser feliz es como si tuviera en la boca papilla y agua tibia. Aquello a lo que sacrificáis vuestros laureles y vuestra inmortalidad es tan estúpido y tan funesto. Oh, luz sagrada que sin descanso actúas en tu inmenso reino allí arriba y de cuya alma participo a través de los rayos que a mí llegan… ¡Que tu suerte sea la mía! De tus hechos se alimentan los hijos del sol, ellos viven de la victoria, se estimulan con su propio espíritu y su fuerza es su alegría.
Hiperión o el eremita en Grecia. F. Hölderlin
1
AL ANOCHECER FRENTE AL EDIFICIO DE LA BOLSA
… Dime Friedrich: ¿Qué Objeto poético debe ser el Nuestro…?
El enemigo/Otro… O el enemigo/Nosotros…
… El Otro es Tú: es Nosotros…
… ¿El Lucro? ¿La Fuerza? ¿La Represión también…?
… El Otro es Tú: repito. Es Nosotros…
¡Saca el espejo y mira!…
… Sí Friedrich: Miro pero es tan desalentador verse así…
… ¿No es más duro aún el engaño…?
¡Valor: hermana!...
… ¡El Otro es un enemigo tan cómodo!...
¡Tan bien localizado!…
… ¡Y un hueso tan roído!…
… ¿Entonces…?
… ¡Valor: hermana!…
… ¿Y de los poetas: qué decir…?
… ¿De los vuestros…?
… Sí Friedrich: De nuestra poesía y de nuestros poetas…
¿Es posible una poesía cuya materia no sean los sueños…?
¿Y si la materia fuera la realidad/real…?
… ¡No hay otra posible!…
… Pero tú cantas a héroes y seres del pasado…
… Hiperión o Alabanda o Diotima o Grecia…
Y sus sueños…
Son seres tan reales y presentes como Tú y como yo…
Son el pasado presente…
… ¿Dónde están nuestros dioses: nuestros héroes y semidioses…?
¿A quiénes cantaremos nosotros…?
… Un día: los tuvisteis…
Vosotros también habéis tenido vuestros titanes…
Y vuestros dioses y semidioses: habitantes
de un nuevo Olimpo humano…
… Aunque renunciasteis a ellos…
… eran héroes de cuerpos esbeltos y hermosos…
… ¿Y nuestra Grecia: nuestra Roma…?
… ¡Tuvisteis vuestra Grecia!…
… ¡Tuvisteis vuestra Roma!...
Y os las arrebataron: llorad su pérdida
o clamad por su restitución como yo hice
con la mía…
… Dime Friedrich: ¿Yo/Nosotros soy/somos entonces como Ellos…?
¿El Otro…?
… ¿Por qué escriben vuestros poetas…?
… Escriben a falta de una bruñida y afilada cuchilla en la guillotina…
O porque lloran una pérdida…
… ¿Comprendes…?
… ¡Ahora comprendo!...
Son como tú: sienten la misma rabia y el vacío de una pérdida…
… Sí: Hay tantas gargantas que seccionar…
Mejor las hermosas palabras…
Y los cuerpos esbeltos y la fineza de sus espíritus…
Y que recuerden –entre tanto– a sus héroes dioses y semidioses…
[Pausa]
… ¡Y recordad también a vuestros monstruos titanes!…
… ¿A nuestros monstruos titanes también…?
… Ya sabes: necesitamos de la memoria para mantener la vigilia…
Debéis manteneros despiertos mientras dure la noche…
Como las doncellas estaban alerta en la vigilia: yo te acompañaré…
Soy también habitante de lo oscuro…
… ¿Compartiremos esta humilde Bujía…?
… Sí. Y su vacilante irradiación…
CUARTA VOZ. RESPUESTA CUATRO
ÁNGELA MARTÍNEZ FERNÁNDEZ[1]
La clase obrera es una frontera llena de latidos
de corazones rojos que bombean
las entrañas de la tierra
y dan a luz a una niña
huérfana
Estos son los pensamientos que barrunto,
ya crecerán las semillitas que alimento.
Gata Cattana
Si digo
clase
en el poema
esclavos
servidumbre
trabajo
obreras
explotación
si digo
hay facturas sin pagar
trazo una línea divisoria
impongo
un ritmo de lectura
una orientación
y quizá
seguramente
el alejamiento premeditado
de personas
a las que quiero
el desinterés más absoluto
y a veces la crítica
de otros a quienes
no quiero ni querré
pero cuyas palabras
construyen
el terreno de juego
donde vivimos
e intentamos sobrevivir
Si digo
sin embargo
amor / rabia / dolor
te quiero
ha muerto mi padre
no tengo tiempo
el tren va despacio
la duda se disipa
los rostros se relajan
se vuelven apacibles
se compran poemarios
para Navidad
se pintan versos
en el borde de las calles
e incluso
se gana dinero
porque nadie piensa
que hay alguien
hablando
de la lucha de clases
Es este juego de palabras
la diferencia entre
la sospecha
y el beneplácito
lo que nos convierte
en fantasmas tristes
hijas de un mundo desaparecido
renegado
incómodo
desagradable
ficticio
un mundo encarcelado
en los límites
del tiempo anterior
encapsulado
en una película
de ciencia ficción
que ni siquiera
está disponible
en las plataformas de entretenimiento
Por eso hemos puesto
un altavoz
en el borde del río
un altavoz enorme
que cuelga de la barandilla
que marca
el margen donde vivimos
por eso hemos escrito
un poema-altavoz
para ahuyentar a los fantasmas para que se escuchen mejor nuestras quejas nuestros deseos de venganza hemos perdido el miedo a leer en voz alta porque tenemos la certeza el infinito convencimiento de que también el llanto la soledad y el desconsuelo también el cáncer de los padres los ansiolíticos la nevera estropeada los hijos en paro las discusiones de pareja y todos nuestros puentes
están cercados por
se nutren de
las fronteras
entre ellos y nosotros
por eso
desde la ciudad del trabajo
y la servidumbre
buscamos ahora
un nuevo alfabeto
otra modulación del grito
que no nos convierta en espectros
sino en titanes
en combatientes
que no nos expulse
ni nos niegue
ni nos tape la boca
con sacos enormes de amianto
con puentes a oscuras
sin postes de la luz
buscamos ser cascarón
raíz
embriones
manchados de sangre
pues rojo ha sido nuestro sino
desde la aurora del tiempo
y rojo será el alfabeto
que nazca del espejo
donde nuestras madres
no se pintaron la comisura de los labios
porque
para fregar suelos
a las seis de la mañana
una no tiene tiempo
de tocarse la cara
una no tiene tiempo
de notar que debajo
de la octava vértebra
ha nacido un quiste enorme
que interrumpe
la vida
Cuál es el valor de nuestros muertos
preguntan desde el fondo de la sala
y un eco sordo
responde:
en el hogar futuro
ni siquiera la muerte
puede medirse
con la palabra “valor”
por eso debemos buscar
un código nuevo
reventar a patadas
el tablero de palabras
las narraciones que nos matan a sangre fría
por eso
debemos ser
releídos
arrasados
deshechos
resignificados
atravesadas
por una sinfrontera
un territorio de imaginación fecundo
que nos devuelva a las madres
que nos permita decir
con los labios secos
me han dado el finiquito
el niño no tiene pijama
ayer te vi con ella
he metido el pan en el horno
y que nadie huya nunca
de este poema-altavoz
que nadie se marche sin girar la cabeza
y tartamudear las letras
de un alfabeto que nos pertenezca
y nos permita
ser
de nuevo
posibilidad
[1] NOTA DE LA AUTORA. El texto que presentamos es una relectura, más bien un puzle, compuesto por retazos, palabras, ideas o sonidos de Réquiem y Exaltación –de ahí el uso repetitivo de la cursiva–. Se escribió el 24 de marzo de 2021, en un balcón de cinco metros cuadrados, en el barrio valenciano de La Torre, al otro lado del puente, allí donde la dictadura construyó una frontera (física y simbólica) para desterrar a los habitantes de la periferia al más puro silencio. Hablamos ahora desde los márgenes para condenar los privilegios impuestos con violencia, pero sobre todo para articular un mundo nuevo. Uno que nace en los balcones de los edificios rotos, en las raíces de la hierbabuena, en las mochilas enormes de los niños, en los barracones donde estudian, en el canto de los periquitos y en el olor de la comida que las mujeres preparan a mediodía y que trepa y trepa como una enredadera por las ventanas del barrio.
Matías Escalera Cordero. Réquiem y Exaltación. Ed. Lastura, 2025
(Fuente: Voces del extremo)

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