Vivir
«Si no es bisiesto,
un año se descompone
en trescientas sesenta y cinco zancadillas.
Por el contrario, una vida
se va —se fue— en un suspiro.
Lo que tarda en picar una cobra.
Lo que se toma una bala
en atravesar un naipe que es
en realidad una carta del Tarot.
La vida es haber eludido
tantos traspiés,
resbalar sobre el cartón satinado
y dejar de ser bípedo, un charco
de sangre que se va,
no de semen que viene.
Vivir es ensayar esa caída».
― Antonio Rivero Doradillo, Vivir
Clase turista
Las suelas de zapato en el avión,
quietas alas que vuelan,
no batiendo, sino inmóviles
sobre montañas,
carreteras y nubes.
Un hormigueo
en las piernas mientras, abajo,
hormigas de verdad
—mujeres y hombres—
caminan en hileras
o con su ausencia pueblan
los desiertos, las olas.
En el vaso de plástico, un hielo
padre en tamaño,
y también en edad,
de ese breve glaciar que dura lo que un sorbo
en el palmo de ancho de su mundo,
la ventanilla.
Porque el tiempo transcurre
oníricamente,
distorsiona y doblega la vigilia
enderezando el sueño.
Al despegar o tomar tierra,
dos manos que se anudan restañan
toda la separación de los continentes.
― Antonio Rivero Doradillo, Los hilos propios. Editorial: Reino de Cordelia.
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Mambrú
Se fue a la guerra,
y allí debe de continuar
con pena y prisionero, haciendo guardia
de gala y uniforme de ropavejería
al pie de nuestra infancia caída sin repique
y enterrada sin salvas
ni honor.
Se fue: un cigarrillo consumido
cuando ni siquiera fumábamos.
Y sé
—los años anestesian—,
sin dolor, sin dolor ni pena,
que no vendrá.
Que no vendrá.
― Antonio Rivero Doradillo, Los hilos propios. Editorial: Reino de Cordelia.
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En la barra de un bar
Picando frutos secos en la barra de un bar,
estás leyendo el mismo libro
sobre una playa, en su arena
delante de una espuma diferente.
Bajo el sol que cuelga de la viga,
oyes el oleaje de los versos
rozados en las yemas, mientras pasa
el tiempo preso en un reloj de sal,
polvo que no es polvo sino tiempo.
En el cristal del vaso, su esfera.
Minerales, las manos a sí mismas se entierran.
Las olas de tus huellas digitales
en su marea arrastran
guijas en que tropieza el tacto
sobre la duna lisa de la página.
En la arena, los poros, las esporas,
el polen
de plantas medicinales o venenosas,
su tinta.
Se va haciendo de noche, y persevera
aún el balbuceo frente al mar.
― Antonio Rivero Doradillo, Los hilos propios. Editorial: Reino de Cordelia.
Antonio
Rivero Taravillo (Melilla, España, 10 de mayo de 1963 - Sevilla, 19 de
septiembre de 2025) fue un escritor, traductor, ensayista y poeta
español.
Durante
su etapa de estudiante de Filología Inglesa formó parte del Aula de
Poesía de la Facultad de Filología y del Aula de Poesía y Pensamiento
María Zambrano de la Universidad de Sevilla, cuya revista Claros del
Bosque dirigió. En 1986 recibió una beca de la University of Edinburgh
para asistir a cursos de literatura inglesa y escocesa en el programa
SUISS (Scottish Universities International Summer School).
Tras
comenzar el estudio del gaélico escocés de manera autodidacta durante
su estancia en Edimburgo, publicó con Catriona Zoltowska traducciones de
varios poetas escoceses como Sorley MacLean o Aonghas MacNeacail.
También estudió irlandés y, aunque sin alcanzar un nivel tan avanzado,
galés. En 1989 pasó a dirigir una librería inglesa en Sevilla, y en 2000
fue el primer director de Casa del Libro en la misma ciudad, donde
desarrolló una intensa actividad cultural.
Se
estrenó como poeta con la plaquette Bajo otra luz (1989) y más tarde
con el libro Farewell to Poesy (2002), seguido de otros hasta su
anterior entrega, Los hilos rotos (2022, I Premio Ciudad de Lucena Lara
Cantizani). Premio Comillas por su vida de Cernuda, y Premio Antonio
Domínguez Ortiz de Biografías por Cirlot, ser y no ser de un poeta
único, tiene además el Premio Rafael Pérez Estrada de Aforismos y el
Premio Feria del Libro de Sevilla.
Reconocido
como uno de los más destacados traductores de poesía en lengua inglesa
al español, suya es la versión de Poesía reunida de W. B. Yeats (2009).
Ha vertido igualmente en traducción directa a muchos autores que
escribieron en gaélico irlandés, como Flann O’Brien o Liam O’Flaherty.
Otros libros suyos son Antiguos poemas irlandeses (2001) o En busca de
la Isla Esmeralda (2017). Su más reciente novela es 1922 (2022). Dirige
la revista Estación Poesía.
Falleció en Sevilla, España, el 19 de septiembre de 2025.
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«Vaya,
hombre, ha terminado la Feria. Justo ahora que pensaba ir… Sigo
confundiendo la noche de los fuegos artificiales con la del alumbrado.
Qué cabeza la mía».
― Antonio Rivero Doradillo
«Lo
que yo le debo a Harvard: una vez solicité una plaza en su Radcliffe
Institute para desarrollar una estancia vinculada a un proyecto
creativo. Naturalmente no me la dieron (hombre, mediana edad, español
que no hispano y menos latinx y, para qué nos vamos a engañar, casi
seguro con un proyecto inferior a los de quienes salieron airosos). Y
eso que me avalaban nombres irrefutables. A lo que voy: aquel curso me
quedé en Sevilla y no en Cambridge (Massachusetts). Pero le debo a
Harvard haber ordenado mi CV, que estará cojo pero no es manco. Y luego
lo he ido actualizando ya para mí, con objeto de no repetir
publicaciones y tener un panorama fiable que contrarreste mi mala
memoria. Hoy son 124 páginas. Le debo a Harvard eso y la convidá a la
que se verá obligado un posible doctorando (todo llegará) por
encontrarse ese trabajo ya hecho. ¡Que viva Harvard!».
― Antonio Rivero Doradillo
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(Fuente: Literatura, arte, cultura y algo más)
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