EL INTELECTUAL ESTÁ SIEMPRE LUCIÉNDOSE...
el amante, siempre perdiéndose.
El intelectual se escapa
por miedo a ahogarse;
todo el asunto del amor
es ahogarse en el mar.
Los intelectuales planean su reposo;
los amantes se avergüenzan de descansar.
El amante siempre está solo
aun si está rodeado de personas;
como el agua y el aceite, él permanece separado.
El hombre que se toma la molestia
de dar consejos a un amante,
no consigue nada; es burlado por la pasión.
El amor es como el almizcle: atrae la atención.
El amor es un árbol: los amantes, su sombra.
(Fuente: Lab De Poesía)
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