
BABOSAS
En una tarde lluviosa dejamos atrás nuestras hermosas conchas
multicolores. Llevamos aún el fresco aroma de la tierra húmeda y el
calor de las piedras al mediodía.
Nuestro rastro, brillante y meloso, sigue siempre el curso del sol.
Nosotras, babosas gordas y pegajosas, nos deslizamos por el mundo
sin pena ni turbación en busca de las verdes praderas, la tierra del
arco iris, las nubes y las eternas primaveras.
SUEÑO DE UNA INVASIÓN DE VERANO
Las termitas han regresado otra vez para acabar con nuestra vieja cama.
Mastican sonoramente con la boca abierta sin consideración alguna
devorando nuestro sudoroso sueño veraniego.
De nuevo, la pimienta que dejamos en las patas de la cama no ha servido de nada.
Las cucarachas invaden silenciosamente la habitación sin permiso ni anunciación.
Las arañas tejen trampas invisibles en los rincones del techo. Hay tierra en las esquinas, polvo sobre la mesa y hormigas en la ropa.
Posiblemente tengamos que mudarnos una vez más.
Hay demasiada vida en esta casa.
ROMA
Es mentira que todos los caminos conducen a Roma.
Hemos andado por años sin descanso buscando el rastro
de emperadores muertos y ciudades en ruinas.
Finalmente llegamos al Rubicón,
desnudos, nos dejamos llevar por la corriente en busca del mar.
La venganza de los monos mecanógrafos (2010)
Lima: aZul editores, 2010, pp. 35, 37 y 63
(Fuente: Óscar Limache)
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