martes, 19 de agosto de 2025

Dumitru Radu Popescu (Păușa, Nojorid, condado de Bihor, Rumania, 19 agosto 1935)

 

 

 

ANTE LA PUERTA DE LOS PARQUES

 

Senderos inacabables, paralelos
bajan, suben
como riachuelos entre dos orillas
de verjas, enrejando
mi ventana, la tierra.
Caminos separados del camino,
guillotinados por una barrera
como por una cachiporra de guardia municipal
levantada de golpe.
Sendas filtradas entre montañas, arcoiris
abiertos sobre el agua,
terminan bajo tierra, cavados, preteridos
sin pisadas.
Senderos del desierto, de la selva, entre lianas
o huellas de trineos volando como el hielo,
acaban descrismados
en los cercos de púas, aplastados
por la frontera sucia de las vallas.
No son diestros corceles: se resignan
a no saltar hacia los campos puros.
“Se prohíbe pasar”, dice un letrero.
Y si no aprenden a leer, las flores,
los bejucos, los árboles, han de ser fusilados
o expulsados. Porque a los grandes parques
sólo es posible entrar autorizado.
Cada vez más, el mundo se convierte
en un club exclusivo, con circuito cerrado.
¡Basta ya de degollar caminos!
Aunque en las puertas esté escrito Infierno,
¡investigad!
porque os son los infiernos destinados.
Cuando el melón madura
debemos morderle el corazón
y beber su dulzor hasta el hartazgo.
 
 
(Traducción: César Calvo, peruano)
 
En: César Calvo
Variaciones rumanas (2005)
Edición y presentación de Elio Vélez Marquina
Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2005, pp. 61-62
 

(Fuente: Óscar Limache) 

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