
DE PIE
Yo no me vendo, historia de mi mundo.
No soy mercader de mi especie.
Sé de antemano lo que va a suceder
y aquí estoy, de pie, esperando...
Junio 6/80 S.S.
XVII
Celestiales antorchas encendidas
van poniendo su luz en el camino,
de todos los que llevan, ya vencidas,
sus vidas en la alforja del destino.
Son barcas que en un mar van esparcidas,
ahuyentando en la proa el torbellino
de las aguas salobres, sorprendidas,
al contar en el mar tanto marino.
Desde el hondo mirar de los luceros
hay alguien viendo ahí lo que se mira
y lleva cuenta de ello en finos cueros.
Descargan en la playa los veleros...
¡Son miles los que esperan en la pira,
y llaman con su voz a los remeros!
14/VI/96
CONJURO PARA LOS MUJERIEGOS
¡Rómpase la noche!
¡Que caigan las aguas!
Que la piedra encuentre
al quebrador de enaguas.
¡Que salga la aguja!
¡Que borde y que enhebre,
con hilos de arañas
de siete siglos ausentes!
Que la tela acoja
al hombre no presente,
y ahí, despacito,
¡le suelte un puñado de estrellas
en la frente!
En: Un ciervo besa las manos de los niños. Memoria poética. Tercer Encuentro Internacional de Poetas “El turno del ofendido” (El Salvador, mayo 2006)
San Salvador: Fundación Metáfora, 2006, pp. 109-111
(Fuente: Óscar Limache)
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