viernes, 11 de julio de 2025

Yamil Al Nayar (Mendoza, 1992)

 

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Con el calor volvieron las cucarachas
y con las cucarachas el rencor.
Prendo y apago la luz para que bailen
ritmos latinos en la bacha.
Si nunca las mató el estrés,
ya nada podrá hacerlo.
Una nodriza descansa junto al trapo.
Si fuera paranoico estaría seguro
de que es un micrófono. Tal vez lo sea.
No puedo matarla, me infunde
un profundo respeto. Por la noche,
al calor de los caños, parirá una legión.


CONTROL DE PLAGAS

 

Las chinches de colchón,
así las ha tipificado Oscar,
un vecino equivalente a Google,
engordan, se hartan,
rebalsan sus finos vientres
con la sangre de mamá.
Se inmolan, corren
a estallar y dejan puntos rojos
en las sábanas.
Las enloquece el rh positivo
casi sin oxígeno
del paquidermo legendario
que se rajó para parirnos.
Alucinan en gloria, brindan,
chin chin, las chinches maoístas,
piden un deseo, incrustadas
en la visión de la carne seca,
arácnida, en los tobillos inflamados,
en lo que le queda.

 
 

HACE MUCHO TIEMPO NO PUEDO ESCRIBIR

 

El techo de esta habitación es un paladar.
El amoblado nos mastica y la oscuridad habla
al ritmo indescifrable de la radio. La voz
de Rolón se evapora y entra
por nuestros poros postrados.
Pienso: cuánto me gusta oír
a la gente hablar.
Tengo sed y hace mucho tiempo
no puedo escribir. Tengo sed
y es una sed que no calma
el agua tibia de la madrugada.
Tomo por una boca que no es mía,
una boca que pronuncia
mi nombre balbuceado. Heredamos eso:
una desesperación, una avidez
por beber que se agudiza
en el verano. Una latencia
en el corazón de la garganta.
Un tic ansiógeno que perla los ojos.
El lomo de la perra se abroja al mío:
lomo contra lomo, hervimos.
Hace mucho tiempo no puedo escribir:
por la ventana sube una melodía aislada:
es la voz de Taylor Swift.

 
 

NUCA

 

Para mi hermana, Jazmín. 

 

Rapo a mi hermana, le pelo
la parte baja del cráneo
y después la nuca. Su estilo
es el de una carpintera punk
que escucha a Kendrick Lamar
y usa los cortos de algún heroico
equipo de futsal barrial.
 
Quiero ser delicado, emulo
su capacidad para tratar la materia.
Quiero ser prolijo, lijo
la juntura entre lo rapado
y los grumos de castaño oscuro
que germinan en la frontera
entre el pelo y la papa.
 
Cuando termino
ella me rapa a mí. Sabe
que está frente a las últimas voluntades
de un cuero cabelludo sitiado y pronto
a atrofiarse por completo. Detecta
alguna cana y le hace zoom
con sus ojos de poeta materialista.
La he visto ensimismada muchas veces
haciendo el amor con algún mueble.
Por épocas nos disfrazamos de esto:
dos ensimismados que no saben hacer más
que pulir cosas muertas en silencio.
 
No hablamos nu(n)ca pero de a ratos
el sonido de la máquina
nos sirve para construir,
ante la posibilidad de degollarnos,
una lengua eléctrica
hecha de tedio, sangre y cariño
que solo nosotros dos podemos entender
adecuadamente mal.

 
 

PEDAGOGÍA DE LA LUZ

 

Es la luz a través de esa perla pendiente que pronto
podrá ser un misil viral o una joya líquida que revienta
al tocar el piso; es la luz a través del columpio esmeralda
que insiste agarrado a la mampara que separa las fosas;
es la luz que hace de esa flema acuosa, deshielo de una idea,
obra de profunda belleza, obra breve con seguro destino
en la manga del buen profesor que desconoce que es la luz,
que atraviesa su rostro y se condensa justo ahí donde la gema
se balancea, y no su acalambrada elocuencia, la que conquista
el sentido estético de los presentes y se enjoya en su nariz.

 

(Fuente: Mi aporte a que el puerto no importe) 

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