
EGO SUM
Ni tez de nácar, ni cabellos de oro
veréis ornar de galas mi figura;
ni la luz del zafir, celeste y pura,
veréis que en mis pupilas atesoro.
Con piel tostada de atezado moro;
con ojos negros de fatal negrura,
del Ancón a la falda verde oscura
nací frente al Pacífico sonoro.
Soy un hijo del Mar... Porque en mi alma
hay —como sobre el mar— noches de calma,
indefinibles cóleras sin nombre
y un afán de luchar conmigo mismo,
cuando en penas recónditas me abismo
¡pienso que soy un mar trocado en hombre!
La copa de amatista (1915)
En: Antología de la poesía centroamericana. Tomo I
Lima: Primer Festival del Libro Centroamericano, s. f., p. 288
(Fuente: Óscar Limache)
No hay comentarios:
Publicar un comentario