lunes, 16 de junio de 2025

Víctor Coral (Lima, Perú, 1968)

 

 
𝐓𝐡𝐨𝐦𝐚𝐬 𝐞𝐥 𝐨𝐬𝐜𝐮𝐫𝐨 𝐲 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐢𝐥𝐢𝐨 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐛𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐧
 
 
6
Era un cobertizo muy umbrío,
de sombras y phantasmas visitado,
con helechos voladores adornado,
y cuadros por el hongo borroneados.
Afuera medianoche se explayaba:
túrbidas nubes, ventolera nociva,
una luna haraposa de marrones.
Muerto jardín todo lo rodeaba.
 
7
Al fondo, pasando la mesa desnuda,
dos sombras luminosas se debaten;
una tendida sobre lecho luctuoso,
la otra sentada cerca de la cabecera.
Quién pudiera escuchar los secretos,
las cuitas que ambos hombres se revelan.
Los murmurios se apagan con las sombras,
sus ojos vacilan ante una vela.
 
8
¿Acaso hablaban de la muerte? ¿O
de la fugacidad feraz de la luz?
--Sus vidas convergían cual sus muertes;
sus alientos se juntaban en el aire
y un poema de vibraciones formaban.
¿De haber dejado algo al desgaire
se quejaban? ¿Del ser asaz del amor?
 
9
Praesentemque viris intentant omnia mortem,
de pronto se escuchó en el techado.
Thomas quedó perplejo, hechizado.
Oscuro más que siempre, cavilando:
‘La nuit était plus sombre et plus pénible
qu'il ne pouvait s'y attendre’, musitó,
el aire se tensó más de lo posible,
y la noche en la tierra se asentó.
 
 
 
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

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