
Omne animal post coitum triste
me trae lo peor.
Despertar encorvado
y mates fríos. Una
trompeta pule y ciñe
la mañana. ¿Sabré
por qué castigan, broncos,
los recuerdos? ¿Será
que tuve sexo anoche
y al cabo de los siglos
el bueno de Galeno
aún tenga vigencia?
Sabés que no
El amor, que se gasta
como todas las cosas,
¿es una cosa? ¿Puedo
llevarlo en el bolsillo
para después tirarlo,
cuando moleste? ¿Puedo
decir que ya no sos
lo que me viene bien?
¿Puedo, luna, extirparte
de mi yo como un quiste?
No te mientas
“Llevar la vida al centro
del poema”, te dice,
“como una llamarada
súbita”. Se embelesa
con imágenes fuertes
que cree que realiza
al tirar esa frase.
Vos sabés que los modos
de tu verso conducen
a un escenario frío
en el que sin embargo
el cuadro es más real:
la vajilla, disímil,
y la mesa, pringosa
Pablo Seguí
De Lizard y otros poemas, Barnacle, 2020
(Fuente: Bruno Carretoni)
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