lunes, 16 de junio de 2025

Marcos Herrera (Buenos Aires, 1966)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de Times Square, rascacielos y calle 

 

 

ESTRELLAS EN LA BOTELLA

 

Miel o ácido que flota
entre los brazos de
la tarde mientras la mecánica
de mentir
cuando nos despedimos, ese
aburrimiento montado en el caballo de
la costumbre,
se despliega con eficacia. 
 
Cualquier tipo de protocolo
está hecho para mantener la calma. Es
un guion que, si se respeta, expulsa
la posibilidad de sorpresas.
 
Se podría hacer un museo
con el aire que se mueve gracias a
nuestros pulmones. Un museo
con los detalles del aliento de la época.
 
En el horizonte está el enorme pastel anaranjado
y herido de muerte. Es el sol
que por fin nos va a dejar en paz. Sí,
vamos a poder elegir qué queremos
de la cigarrera de acero de la noche.
 
Alguien dirá: somos demasiados
para entrar en ese auto.
 
Las voces quedarán colgando de la
soga del silencio.
 
Nos espera otro mundo.
Alguien dirá: espero que no haya
tigres ni conejos.
Y se va a reír solo, mientras
el gordo Wolfmain (que hizo
grandes esfuerzos para alejarse de
su apellido) le va a decir que se
calle, que no quiere que las
estrellas estúpidas
 
se despierten antes de tiempo.
 
***
 

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